Se necesita cierto tipo de coraje para vivir como si fuera favorecido por los dioses, ignorando los siempre presentes fantasmas de tu pasado, o tal vez no valentía, sino arrogancia. Y tal vez ni siquiera eso. Ben cree genuinamente que el pasado quedó atrás y que merecen disfrutar de la vida que han creado. Así que no es la arrogancia lo que le lleva a pasar por alto los signos de que Nikolas no comparte su fe, sino el amor. Pero Nikolas sabe que algo se avecina. No puede detenerlo; sólo puede decidir cómo elegirá afrontarlo. Y sin el apoyo de Ben, está completamente solo.
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