Un chico conoce a una chica en un cine oscuro, la chica confunde al chico con su amiga y le roba los bocadillos.
Es un caso clásico de confusión de identidad, pero cuando Sloane empieza a parlotear, Oliver decide seguirle la corriente y disfrutar de su compañía. Incluso no le importa que acapare sus palomitas. ¿Podría ser amor a primer bocado?
Sloane siente que es su día de suerte. Una película gratis con su mejor amiga, montones de palomitas y milk duds... ¡perfección!
Al menos hasta que se encienden las luces y se da cuenta de que ha estado hablando con la persona equivocada todo el tiempo.
Y para hacer las cosas aún más incómodas, ¡él es guapísimo! ¡Qué vergüenza!
Ni que decir tiene que Sloane se larga de ahí antes de intercambiar nombres o números.
Pero el destino parece decidido a juntar a estos dos, lo que lleva a repetidos encontronazos que implican identificaciones perdidas, celulares robados y una pizca de drama familiar para subir las apuestas.
¿Podrá Oliver convencer a Sloane de que su conexión eléctrica es algo más que una simple adherencia estática? ¿O sus repetidas desventuras les dejarán un mal sabor, como las palomitas rancias del cine?
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